Las clases de apoyo para aprobar en Junio

Están estrechamente vinculadas a la necesidad de aprobar exámenes, pruebas de acceso u oposiciones. Las clases de apoyo se dan incluso en los propios centros de formación, que ponen a disposición de los alumnos unos profesores y horarios extra una vez finalizadas las horas de clase normalizadas.

Pocos alumnos hay que lleven perfectamente al día todas sus asignaturas y los exámenes aprobados. Raro es el que siendo muy brillante en literatura no lo sea en matemáticas, o viceversa. O en el peor de los casos, ninguna asignatura vaya demasiado bien, por lo cual sus profesores suelen tomar medidas poco a poco. Pero en los casos en los que parece que una materia se ha “encallado”, las clases de apoyo sirven para salir del bache.

También pueden tomarse como clases particulares ya que el número de alumnos en las clases de apoyo es más bajo que en las demás y en ocasiones puede haber un solo alumno o muy pocos.

Tienen que ver también con la falta de comprensión del alumno al mismo ritmo que los demás, y por tanto se queda atrás con respecto de sus compañeros, que puedan avanzar a un mismo ritmo y éste no.

¿Quién estima que un alumno necesita clases de apoyo? Con frecuencia es el profesor o el tutor, ya que el alumno no siempre considera que las necesite o sencillamente no desea aumentar sus horas lectivas o no es responsable de su retraso con respecto a sus compañeros y el conjunto de la clase.

Hay que pensar que el sistema docente impone un ritmo en el plan de estudios de cada curso y materia, así como estipula un determinado número de alumnos por clase y una serie de patrones que converjan finalmente en la buena marcha del curso lectivo. Pero estos patrones no siempre se cumplen a rajatabla, aunque es directamente lo que se persigue por el profesorado y el equipo rector responsable.

El instaurar clases de apoyo en los propios centros tiene la ventaja de conocer al alumno, sus dificultades y su perfil como estudiante, compañero y persona en definitiva. Conocer su trayectoria, junto con los puntos débiles que debe superar, hacen que sea más fácil, en principio, reconducir el éxito de los resultados.

Las clases de apoyo son bien recibidas por padres y alumnos en general. Son los centros en todo caso quienes tienen que modificar o retocar sus estructuras de recursos humanos para aumentar el número de profesores. Pero en un porcentaje muy elevado de centros donde existen las clases de apoyo, son también los mismos profesores quienes dan clases extra además de las asignadas.

Porque cada centro administra las clases de apoyo a sus alumnos conforme maneja el presupuesto asignado por el Ministerio de Educación y los órganos de los que depende. Pero en aquéllos donde son regulares y sistemáticas, el alumno no tiene que dedicarle un esfuerzo económico extra y tampoco supone una lesión de su tiempo de estudio. Más bien le son favorables en la mayoría de los casos.

Si tomamos las clases de apoyo como clases particulares, de esta manera ya suelen estar fuera de la propia dinámica formativa dependiente del centro donde se cursan estudios. Es un mercado fundamentalmente entre particulares donde hay una demanda y una oferta, casi siempre estudiantes de ùltimos cursos de carrera o profesionales de la docencia en horas sueltas. Por supuesto, se buscan fuera del entorno del centro o mediante matrícula en escuelas o academias privadas.

Para aquellos alumnos que no cuentan con clases de apoyo en sus centros de estudio, buscar clases particulares se convierte en la opción directa, además de asistir a escuelas o academias bajo pago de matrícula.

 

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